Construye no destruye


El otro día leí a una mujer decir que “había que destruir todo lo que significara colonización española” que porque ya no era parte de nuestro dosmilero grupo de significados. Por ejemplo: El muro de Berlín sucedió, si, muy mal, pero tampoco se destruyó por completo, persisten muchos metros todavía en la ciudad donde puedes observar las alturas, el grosor y el material con la que fueron construidas y VER, sobre todo PERCIBIR físicamente lo que dividió en esa nuestra historia como humanidad. También leí hace mucho a una persona decir que desapareciera el INAH, que “para qué gastar millones de pesos en rescatar y conservar pirámides y esqueletos y artesanías enterradas” que viéramos hacia el futuro.

Si no te gusta tu historia “colonizadora” no comas pan, no uses cubiertos de metal, no comas comida que viene de “fuera” porque eso no es México. Para conveniencias hay mucha justificación.
Si esos monumentos, si esos cuerpos de bronce pueden enseñar a las personas a decir: “Mira, ¡Qué gran mentira de la gente que vivía en esos años! Decir que Nezahualcóyotl era así de alto! Así de Europeizado! Pero sabes qué?, era parte de un proceso estético en el cual todo lo querían ver con cánones europeos“. O Mira! Ese Ángel de la Independencia, o Mira Esa Catedral! Debajo hay túneles donde los aztecas veneraban a sus dioses, o MIRA! En esa ESQUINA de esa Catedral que no ha sido destruida, estuvo una vez el Calendario del Sol porque en ese Zócalo lo descubrieron.”
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Yo le dije: No hay que destruir, hay que construir, el pasado ya fue, y si esos edificios se los puedo enseñar a mis hijos y decirles: Mira, sucedió así, es tu historia, no la destruyas, abrázala consérvala para que le puedas contar lo que pasó y no lo vuelvas a repetir.
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En la foto está este monumento… 2.711 bloques de hormigón de diferentes alturas forman esta joya arquitectónica en Memoria de los judíos asesinados en Europa, recuerdo de uno de los episodios más oscuros de la humanidad. Ubicado al costado de donde alguna vez estuvo el “Reichspraesidentenpalais”, residencia de los presidentes de la era Weimar. Diseñado para conocer el genocidio de 6 millones de judíos bajo el régimen nazi.


Denkmal für die ermordeten Juden Europas

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