Verona

Aún recuerdo cuando viajé a Verona, tierra de las historias de Shakespeare. No logro recordar con fidelidad la cronología de los eventos pero trataré de hacer un acercamiento a estos desde lo que vaya imaginando. Me acuerdo que viajé de otro lado de Italia, de un pasado, y llegué en tren a una estación que no me pareció importante, o eso me parece haber hecho, aber llegado en tren. Sin emabrgo estaba más nervioso por dónde me iba a alojar. 

Era 2011 y aún no llegaba el 3G a ser una moda global o también el WhatsApp, 


Había rentrado un "cuarto" de una casa de un hombre que rentaba sus otras habitaciones todo por un servicio llamado Hostel World. Era 2011 y aún no llegaba el 3G a ser una moda global o también el WhatsApp, así que solo tenía un celular de pastilla y mi ipod touch que no se donde haya quedado. Seguí los screenshots de la pantalla de mi ipod y lo apagaba con frecuencia para ahorrar bateria, di con la dirección fácilmente y el italiano era muy parecido a el español asi que a señas pude encongtrar el camino. 

El mail que me había mandado el dueño de la casa (o piso de departamento) era claro: "Coje la llave que está pegada por detrás de la puerta del buzón de correo, abre la puerta y déjala de nuevo ahí." Una puerta negra y una calle amplia y bonita, no era una zona fea. PEro era bastante obvio y me sentía super seguro de volver a dejar la llave ahí mientras yo pasaba la noche en una casa que deshabitada, lo único que me aliviaba era que el siguiente día llegaría otra persona para pasar la noche en el piso. 

Entré y elegí la cama que se me había asignado en un cuarto, recuerdo la luz amarilla, un calefactor que sobre él daba una ventana a un callejón. Igual con luz amarilla, por un lado de la cama una lámpara de pedestal, no recuerdo el aroma pero era cálido el lugar, me quité los zapatos y supe que esa noche no iba a dormir tranquilo. Sin embargo estaba cansado del viaje y ya era tarde para salir, tenía que descanzar al menos unas horas para el otro día temprano. Ese día no pude dormir, recuerdo levantarme al menor ruido, me daba miedo quedarme y que llegara el dueño de lcasa, dormí con la puerta cerrada y la luz encendida, me daba aún mas miedo que otra puerta diera al callejon.

A ciencia cierta me parece haberme quedado dos noches en ese lugar pero conocí a una chica que era de Texas, Estados Unidos o algo así, tenía una verruga en el labio, era rubia y dijo que estuviaba en Florencia o algo por el estilo. Al día siguiente desayuné y nos acompañamos mutuamente a andar por la ciudad, estuvimos por el casco histórico y visitamos la casa de Julieta, ese día no recuerdo qué comimos, pero por lo general era algún bocadillo. 

Más tarde fuimos a cenar y a beber una copa de vino tinto a una vinatería cerca del piso, bueno, todo estaba cerca, era un lugar cocurrido, con mucha gente, algunos ya olíán a borracho de vino, además de que el lugar estaba atestado y todos traían sus chaquetas puestas, entre la madera y el olor de las uvas fermentadas pedimos una copa y salimos a la banqueta a tomar, todos lo hacían. Bebían afuera del lugar porque era muy pequeño. Terminamos y nos fuimos de ahí sin pagar, no creo que dos copas de vino entre la multitud y la confusión le hubieran afectado.

Era un olor pesado, húmedo pero abundante.


AL regresar al piso no esperamos mucho para que llegara la nuenva inqulinna, era una chica muy alta, morena, grande, de pelo negro brazos garndes y piernas, no recuerdo su nombre, pero era de Australia, y su acento la delataba. Le hice la broma si andaban por la calle evadiendo canguros y wállabies, pero me dice que en las afueras si pasaba. Todos llegábamos cansados de los viajes y ella se quitó las botas de nieve que traía, a decir por el olor parecía que no se había cambiado de calcetines en un par de días, o más. Era un olor pesado, húmedo pero abundante. Me dio pena decirle que se los pusiera, creo que todos estábamos en las mismas. Me bañé y me dormí, no recuerdo hacia donde fuí al otro día. 

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